10.2.11

DEP Periodismo.

A mí con el periodismo me pasa como al anciano que lleva 30 años sin tener noticias de un viejo amigo, aunque sospechas que algo le ha pasado mantienes la ilusión de que se encuentre en algún sitio con playa bailando los pajaritos y paseando durante el atardecer por el paseo marítimo. Una ilusión que ya no puedes mantener en el momento que te encuentras de bruces con su lápida.

1.2.11

Anarco-burguesía.

Hola, querida dama.

Hermosa noche, ¿no le parece? Perdone mi intrusión. Tal vez le apetecía dar un paseo. Tal vez sólo disfrutaba del paisaje. No importa. Creo que usted y yo deberíamos tener una charla. Aah... Olvidaba que no hemos sido debidamente presentados. Yo no tengo nombre. Me puede llamar V. Señora justicia… Le presento a V. V…Le presento a la señora justicia. Encantado, señora justicia. “Buenas noches, V.” Bien. Ahora ya nos conocemos. De hecho, he sido fan suyo durante mucho tiempo. Oh, ya sé lo que piensa…”Pobre chico. Se ha enamorado de mí…como un adolescente.” Disculpe, señora. No es nada de eso. La he admirado durante mucho tiempo… aunque sólo a distancia. La observaba desde las calles de allí abajo cuando era un niño. Yo le decía a mi padre: “¿Quién es esa señora?” y el contestaba: “Es la señora justicia”. Y entonces yo decía: “¡Qué bonita es!” Por favor, no piense que era sólo algo físico. Sé que no es esa clase de chica. No, yo la quería como persona, como un ideal. De eso hace ya mucho tiempo. Me temo que ahora hay otra…
“¿Qué? ¡V! ¡Qué vergüenza! ¡Me has cambiado por una pícara vanidosa y llorona de labios pintados y sonrisa viciosa!” ¿Yo, señora? ¡Permítame que discrepe! ¡Fue su infidelidad la que me lanzó a sus brazos! ¡Ja-ja! ¿Eso la ha sorprendido, no? Pensaba que no conocía su pequeño escarceo, pero no. ¡Lo sé todo! La verdad, no me sorprendió en absoluto saber que le gustaban los hombres de uniforme.”¿Uniforme? ¿Por qué? No sé de que estás hablando. V, tú siempre has sido el único para mí…” ¡MENTIROSA! ¡ZORRA! ¡PUTA! ¡Niega ahora que te liaste con él, con el del brazalete y las botas militares!
¿Y bien? ¿No dices nada? Ya me lo parecía. Muy bien. Al fin te has desenmascarado. Ya no eres mi justicia. Ahora eres su justicia. Te has acostado con otro. Bien, es un juego para dos. “¡Me ahogo! ¡Sob! ¿Qu-quien es ella V? ¿Cómo se llama?” Se llama ANARQUÍA. ¡Y me ha enseñado que es mejor amante de lo que tú jamás fuiste! Me ha enseñado que la justicia carece de sentido sin libertad. Es honesta. No rompe promesas como tú, Jezabel. Solía preguntarme por qué nunca me mirabas a los ojos. Ahora ya lo sé.
Así que adiós, querida dama. Incluso ahora me entristecería nuestra separación si no fuera porque ya no eres la mujer que una vez amé.


Al igual que el personaje de la obra del maestro del noveno arte Alan Moore, cada vez somos más los que nos sentimos engañados por la justicia y su hermana bastarda la democracia.