El final de octubre nos trae como cada año, calabazas a los escaparates, niños disfrazados y adultos quejándose de como los yankis nos han impuesto una festividad artificial que no es tradición en nuestro país. Si bien dichas quejas han estado ahí desde que tengo recuerdo (que no es mucho), las redes sociales han servido de altavoz convirtiendo estas quejas en un mantra que se extiende de manera insoportable sin la más mínima reflexión crítica al respecto. Los americanos nos invaden una vez más y eso es algo que el orgullo patrio no puede tolerar aunque sea a costa de la historia.
30.10.15
Suscribirse a:
Comentarios
(
Atom
)
