
Hoy caminando por la calle he escuchado una frase que le será familiar a todo el mundo: “Es que los jóvenes de hoy en día…”. Es ya una frase estándar, completamente atemporal, que los viejos han ido heredando de sus abuelos generación tras generación desde que el primer joven cavernícola se meó encima del fuego que tanto esfuerzo había costado conseguir. Todas las generaciones consideramos que las posteriores están peor educadas, se comportan peor o que están degenerando en una razonamiento basado en la idealización del pasado y una clara falta de memoria. Este es un síntoma que junto a la alopecia y a los pelos en las orejas nos indican que nuestra juventud nos está abandonando. Es por esto que voy a hacer un ejercicio inverso y analizar los comportamientos de nuestros mayores a fin de no reproducirlos cuando la artrosis y la demencia sean nuestros compañeros de viaje.
L@s viej@s de hoy en día ya no respetan los pasos de cebra ni la peligrosidad de un coche y optan por cruzar por lugares inverosímiles basados en la confianza en una agilidad inexistente y la convicción de que “ya pararán”. De este modo el chirriar de los frenos suele ser la banda sonora que acompaña a un anciano cuando decide cruzar una avenida por el puto medio. En el otro extremo se encuentra el uso que hacen del paso de peatones, esperando al borde del mismo la ausencia total de tráfico con toda la prudencia del mundo para, cuando te has detenido para darles paso, regalarte un gesto de mano indicándote que continúes tu camino. Contra más brusco sea el frenazo, más posibilidad existe de que no quiera aprovecharlo para cruzar la calle o de que simplemente estuviera allí porque sí.
L@s viej@s de hoy en día ya no son capaces de recordar el orden exacto en el que llegan los clientes a cualquier establecimiento. Que no vean a los que estábamos antes que ell@s, no recuerden que acaban de entrar y no escuchen las quejas es debido a la degeneración causada por su edad y no a la hipertrofia de su morro. Eso sí, para comentarle al tendero todo lo que tienen planeado ese día recuperan mágicamente las cualidades deleitando tu espera con un relato tan largo como exasperante.
L@s viej@s de hoy en día ya han perdido la visión espacial por lo que cuando llevan su paraguas por debajo de la cornisa no te ven acercarte y siempre eres tu el que debes abandonarla. Otra prueba es el hecho de que, al levantar dicho utensilio para intentar evitar golpearte con el mismo, calculan mal y pasan de amenazar con darte en el hombro, a meterte las puntas en el ojo. Es por esto que prefiero a l@s viej@s que simplemente han perdido el sentido del ridículo y se ponen una bolsa de plástico en la cabeza para resguardarse. Son grotescos pero mucho menos peligrosos.
L@s viej@s de hoy en día ya no tienen sentido de la intimidad y piensan que si una conversación está en un radio de 5 metros, automáticamente están invitados a participar. Da igual que sea de algo tan intimido como la relación que mantienes con tu pareja o de tus problemas económicos que, en el momento que se lo plantees a alguien en el mercado, vendrá a socorrerte un improvisado consejo de sabios.
He dejado lo mejor para el final, ya que se trata de un fenómeno que debería ser estudiado. Aun no se sabe cómo, l@s viej@s de hoy en día desarrollan con la jubilación unos conocimientos avanzados en albañilería y construcción que no dudarán en compartir con cualquier trabajador que tenga la fortuna de estar en la calle. Esto, unido a que ya han olvidado lo que jode que te vayan indicando como hacer tu trabajo, da lugar a una de las situaciones más enervantes de la era moderna.
Así que jóvenes de hoy en día, tenerlo presente para que vuestros hijos no tengan ningún motivo para quejarse de sus mayores. Demostremos que si bien sois peores jóvenes que los de antaño, en el futuro mejorareis a los ancianos actuales.
Aprovecho esta entrada para comentar algo que me llama la atención y desconcierta al mismo tiempo de algunos viejos y que quizás los lectores me lo podáis aclarar. ¿Que es lo que mástican? No se si existe algún tipo de mutación que nos convierte en rumiantes pero no es extraño ver a algunos ancianos mover la mandibula si parar en un movimiento rotativo bastante desagradable. ¿Tendrán varios estómagos y es parte de su proceso digestivo? Solicito vuestras teorías.
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