Todos los años, al irse acercando las navidades, cada persona las enfoca con diferente actitud. Se pueden recibir con ilusión, con alegría, con agobio, con nerviosismo e incluso con indiferencia. Realmente no voy a entrar en criticar ninguna de estas opciones ya que cada uno es libre de disfrutarlas o sufrirlas como mejor le venga en gana. Lo que no soporto, es esa corriente tan extendida entre muchos descreídos de criticar a los que la disfrutamos apelando a lo falsa que resulta esta festividad. La fiesta de la hipocresía la llaman.
Se basan en la obligación de juntarse con familiares a los que no soportan, de hacer regalos a quien no aprecian o de cenar con compañeros de trabajo a los que directamente detestan, con una sonrisa en la cara y fingiendo felicidad. De este modo, cargan encima de resto su propia frustración ante la incapacidad de disfrutar las fiestas de una manera que les resulten más llevaderas. Quizás mi ira ante esta actitud parta de la ventajosa posición que me ofrece una familia pequeña y con pocas rencillas internas, una actitud conciliadora que me evita problemas en el trabajo y un grupo de amigos de cuya compañía disfruto, pero no llego a comprender como alguien que no disfrute o saque algún beneficio de estas situaciones no deje de participar en ellas.
Si no te gusta cenar con la familia vete a un cotillón, si no soportas al jefe no acudas a la comida y si algún amigo se ha tirado a la mujer de tus sueños no le hagas ningún regalo. Aunque parezca increíble no estás obligado a ir al Corte Inglés, ni comprar lotería. Ni el roscón ni el turrón son alimentos necesarios, ni te va a llamar la atención tu médico por no engordar. Nadie se verá ofendido si no admiras su belén, ni Telecinco cerrará si no ves “Milagro en la ciudad”. Dirige tu mirada hacia tu pecho y te sorprenderás al ver que no hay ningún rifle presionándolo cuando haces todas esas cosas. La hipocresía es una opción personal, pero si no eres capaz de disfrutarla mejor quédate en un rincón y deja que el resto tengamos una feliz falsedad.

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