Indignación: Enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.
En un mundo en el que se consideran buenos valores como la bondad, la cortesía o la dulzura puede parecer extraño que me sienta orgulloso de un carácter tan voluble como el mío.
Mis reacciones son cargantes en algunas ocasiones, risibles en otras y consideradas absurdas en su mayoría. Pero es absolutamente necesario que hoy en día, con la clase media disfrutando de comodidades al alcance de todos como el porno de internet y la cerveza fría, alguien mantenga a la raza humana en tensión recordando todo lo que falla en el mundo. Porque quizás a ti (no mires hacia atrás eludiendo tu responsabilidad) no te cause ninguna reacción ver un Seat León con los cristales tintados y un horrible símbolo tribal en la luna, pero eso es porque no te has imaginado a tu hija (o hermana) yendo en el asiento del copiloto mientras un tipo incapaz de deletrear estupidez y de nombre Kevin José utiliza la mano que no tiene en el volante para sobarla mientras quema los neumáticos con una risa estruendosa. Eso es indignante. Como es indignante que un tipo que ha estado en la cárcel le paguen un dineral por contar como lo hizo en la tele, o que alguien al que posiblemente le robaban el bocata en el colegio te mangoneé en una cancha sólo porque él tiene un silbato (no pongo pito por no dejar lugar a la duda de lo que hablo). Son hechos cotidianos que aceptamos como normales pero que como especie deberíamos superar igual que superamos la peste. Así que me erijo como avatar de esta lucha, porque sólo si cada uno hace lo que puede por evitar estos hechos conseguiremos dar otro paso evolutivo y nos acercaremos a la perfección que nos corresponde como obra maestra de la creación. Eso sí, como mesías de la ira yo sólo os mostrare el camino, recorrerlo es vuestra responsabilidad como seguidores. Al fin y al cabo mientras tenga porno en internet y cervezas en la nevera… ¿para qué voy a hacer nada?
En un mundo en el que se consideran buenos valores como la bondad, la cortesía o la dulzura puede parecer extraño que me sienta orgulloso de un carácter tan voluble como el mío.
Mis reacciones son cargantes en algunas ocasiones, risibles en otras y consideradas absurdas en su mayoría. Pero es absolutamente necesario que hoy en día, con la clase media disfrutando de comodidades al alcance de todos como el porno de internet y la cerveza fría, alguien mantenga a la raza humana en tensión recordando todo lo que falla en el mundo. Porque quizás a ti (no mires hacia atrás eludiendo tu responsabilidad) no te cause ninguna reacción ver un Seat León con los cristales tintados y un horrible símbolo tribal en la luna, pero eso es porque no te has imaginado a tu hija (o hermana) yendo en el asiento del copiloto mientras un tipo incapaz de deletrear estupidez y de nombre Kevin José utiliza la mano que no tiene en el volante para sobarla mientras quema los neumáticos con una risa estruendosa. Eso es indignante. Como es indignante que un tipo que ha estado en la cárcel le paguen un dineral por contar como lo hizo en la tele, o que alguien al que posiblemente le robaban el bocata en el colegio te mangoneé en una cancha sólo porque él tiene un silbato (no pongo pito por no dejar lugar a la duda de lo que hablo). Son hechos cotidianos que aceptamos como normales pero que como especie deberíamos superar igual que superamos la peste. Así que me erijo como avatar de esta lucha, porque sólo si cada uno hace lo que puede por evitar estos hechos conseguiremos dar otro paso evolutivo y nos acercaremos a la perfección que nos corresponde como obra maestra de la creación. Eso sí, como mesías de la ira yo sólo os mostrare el camino, recorrerlo es vuestra responsabilidad como seguidores. Al fin y al cabo mientras tenga porno en internet y cervezas en la nevera… ¿para qué voy a hacer nada?
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