16.7.09

Con la iglesia hemos topado


“Es temprano y el tañer de las campanas turbo mi pesado sueño,” puede parecer el inicio de una novela situada en un pueblo feudal del siglo XIII y sin embargo, es lo que me ha ocurrido esta tarde en mi casa, en mi puto hogar. Ya no se leen pregones en las calles, ni se colocan escudos heráldicos en la puerta de las casas pero sin embargo vivimos rodeados de una “asociación” que se empeña en mantenerse anclada en la edad media. Esto sería anecdótico de no ser porque no sólo sus ceremonias, vestimentas y costumbres son propias de otra época, sino que sus mentes también están atrapadas en los más remotos tiempos.
Hace no mucho escuche a un sacerdote de la Iglesia Católica decir que si los asesinos no merecen respeto, porque van a merecerlo los homosexuales. No hace falta añadir nada (1:00 del video)No hace falta añadir nada (1:00 del video).

Cada cual es libre de creer en lo que quiera y de hecho no me refiero a la creencia en un ser superior en este texto (aunque a mí personalmente me parece absurda), sino a la Iglesia católica como grupo organizado del que sois miembros muchos de mis lectores. Si los lideres de un grupo, asociación o partido político que yo pertenezco dijera cosas tan graves como que el preservativo es un gran culpable del SIDA, que si no hay padre y madre no existe la familia, que la homosexualidad es una enfermedad o que hoy día considerar la violación delito no tiene sentido porque nos gusta disfrutar del sexo (lo que nos dejan) iría corriendo a borrarme de la misma o como poco a pedir la dimisión de estos. Sin embargo ni nadie apostata ni nadie se moviliza para cambiar al Papa y/o obispos. El motivo puede que sea el borreguismo, la pereza (¡uy, uy, uy! ¡Que eso es pecado!), el conformismo o cualquier otra excusa pero eso no libra a nadie de culpa.

Seguro que alguien pensará que la iglesia hace también un trabajo social, que viste y alimenta a pobres, educa en el tercer mundo etc. Digo yo que todo eso se podrá hacer sin pertenecer a la misma, ¿no? Pongo por ejemplo a alguien muy temeroso de dios (como me gusta esta expresión), lleno de bondad y buenas intenciones, que quiere servir al señor y además ayudar a los más desfavorecidos, pero no está de acuerdo con como obra la Iglesia Católica como organización. ¿No puede apuntarse a una ONG y adorar a Dios a su manera? ¿Es completamente necesario que sea misionero, cura o qué pertenezca a caritas? ¿Un Dios de bondad (a mí personalmente me parece un vengativo y cruel manipulador, pero eso es otro tema) no sería capaz de apreciar esas obras si no son “oficiales”? Que cada uno saque sus propias conclusiones.

Yo mientras tanto, seguiré cagándome en la beata madre del párroco cuando me molesten con sus campanas, me seguiré indignando cuando vea a algún representante de la iglesia decir sandeces fascistoides y seguiré recordando a la gente que es miembro de una organización que ha supuesto más muertes, guerras y sufrimiento en la historia que cualquier otra. Si estoy equivocado, diablos, el infierno no es mal sitio para vivir.

Posiblemente continuará.

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