1.9.09

Mi verdad sobre Ricky Rubio.


Ahora que ha terminado el culebrón baloncestístico del verano quiero destacar de todo este tema una sentencia que repetía una y otra vez el protagonista a lo largo del mismo: “Se han dicho barbaridades, pero si se supiera toda la verdad la gente vería que no es para tanto”. Sería conveniente que él mismo o si no fuera posible, su tan participativo entorno, nos aclarasen esa verdad que nos haría abrir los ojos a todo el mundo. Como veo esto harto imposible voy a contar mi verdad, basada en rumores, artículos, comunicados, oídas y demás informaciones más o menos fiables que me han ido llegando.

La historia de Ricky comienza en la temporada 2005 cuando, para sorpresa de todos, el entonces entrenador del Club Joventut de Badalona (La Penya) Aito García Reneses, le hace debutar a los 14 años de edad. Desde el principio se vio que este chico sería diferente a cualquier otro y los aficionados de la Penya, grandes amantes de la cantera, se felicitaban y enorgullecían de esta nueva joya.

Los siguientes años sirvieron para batir todos los records de precocidad existentes y sorprender a propios y extraños con sus actuaciones. El mundo de la canasta ponía sus ojos en él y en seguida los medios vieron su tirón, a lo que club y padres decidieron poner freno prohibiéndole dar entrevistas. Todo parecía llevarse a la perfección: en la cancha era mimado por una afición absolutamente protectora y fuera de ella por unos padres que tenían muy claro que debían mantener los pies de su hijo sobre la tierra.

De esta forma se plantó en los 16 años (2006) ante la necesidad/obligación de firmar su primer contrato profesional. En la firma de este contrato la familia Rubio tenía dos prioridades: la unidad familiar y seguir manteniendo a Ricky con la cabeza centrada. La manera de conseguirlo parecen tenerla clara: un contrato largo con un clausula altísima que mantenga a los clubes poderosos alejados, posibilidad de saltarse un entrenamiento al día para acudir a clase y un contrato en el mismo club para su hermano Marc (con el que no se cuenta). Las cifras quedan en 5 años por 70.000 euros/año con una clausula de 4,6 millones de euros en los 3 primeros que se incrementaría a 5,7 en los dos últimos. Asimismo se aceptan las condiciones de los Rubio en lo que a Marc y estudios se refiere y se pacta una revisión del contrato para la temporada temporada 2008-09.

Todo parecía llevarse con una sensatez sorprendente y hacía que la fama personal del entorno Ricky creciera a la misma velocidad que el talento del hijo menor. Todo el mundo estaba contento…hasta el verano del 2008.

Los juegos Olímpicos y su final ante los yanquis, le hicieron ver que si que estaba cualificado para dar el salto y eso unido a su completa apertura a la prensa (había cumplido 18 años), comenzó la locura mediática en torno suyo. No había semana en la que no apareciese en los medios y la ACB comenzó a explotar su producto poniendo jugadas suyas a cada momento. Su madre abandonó su trabajo para ocuparse de llevar su imagen creando la empresa “Blond Live” y se contrata a un representante americano (o al menos entra en escena en ese momento) famoso por lo mal que lleva la carrera deportiva de sus representados y los enormes contratos que les consigue: Dan Fegan. Entre los aficionados empiezan a aparecer las dudas con respecto a un jugador que cada vez parece más pendiente de las cámaras y salir en los resúmenes que de ganar los partidos. Se hablan en Badalona de disparidad de criterios en cuanto a cómo llevar la carrera del jugador dentro del propio entorno, dejes de nuevos ricos (una piscina con su nombre en el fondo cual rapero)…los temores de que la situación los superaría van apareciendo.

En este momento, tal y como se había pactado en la firma del contrato, llega la renegociación del mismo. En la misma, por un lado el club afirma que se habló solamente del sueldo y por otro, los Rubio mantienen que en la renegociación también entra la clausula. Por supuesto, al tratarse de un pacto verbal no existe nada escrito con lo que ninguna de las partes da su brazo a torcer: la guerra comienza. Mientras el entorno de Ricky rechaza el aumento de sueldo hasta que no se revisione la clausula, la directiva, viendo que la negativa puede deberse a un intento por fortalecer su postura ante la masa social y sobre todo, ante los juzgados, deciden realizarla de manera unilateral a 200.000 euros.

Así llegamos al draft NBA al que Ricky anuncia que se presentará como ya se temía por Badalona. Es en esta rueda de prensa, cuando se prende la mecha que durante meses se estaba tendiendo entre la afición con dos errores le lastrarán en todo momento: una insinuación de despedida y una referencia en tercera persona a un club con el que todavía tenía contrato. La gente estalla y se acaba el proteger y mimar al “nen” para posicionarse mayoritariamente del lado del club. Su situación se complica y su imagen empieza a deteriorarse.

El deseo de Ricky de abandonar el club ese mismo año e irse a la liga norteamericana queda ya patente, con un único pero poderoso impedimento: la clausula de rescisión que a priori alejaría a los clubes poderosos, ahora le alejaba de su sueño. En vista de que su 5 puesto (y el sueldo que eso supone) en el draft le impide abonarla, opta por demandar al club por clausula abusiva. Los micrófonos para entonces ya se han convertido en su peor enemigo y afirma primero que sólo lo hace por preguntar su situación, para acto seguido cambiar de estrategia y decir es una demanda por avalar con su clausula una deuda del club con hacienda que le impide bajarla (pronto quedará patente que esto último es rotundamente falso). Las múltiples contradicciones y el sacar los trapos sucios a airear, hace que la situación se vuelva irreconciliable pese a sus declaraciones afirmando que si no puede dar el salto seguirá en el Joventut.

El club, jaleado por una furiosa afición, le hace saber que no se negociará nada mientras no retire la demanda y a su vez, Sito Alonso se reúne con él para comunicarle que no jugará hasta que no lo haga. Ante estas presiones y apremiado por la necesidad de llegar a un acuerdo antes del 1 de Julio (fecha en la que su clausula se incrementa) retira la demanda con lo que comienza “una subasta” en la que no dudan en entrar, además de Minnesota, Madrid, Olimpiakos y Unicaja. La clausula se incrementa mientras las ofertas se suceden, hasta que finalmente sólo queda como oferta seria la de un Real Madrid deseoso de llevar “galácticos” también a la sección de basket. La solución parecía cerca.

Pero Ricky no ha dado aun su último golpe de efecto y declara que su intención es quedarse cerca de su abuela, con lo que no irá a Madrid a jugar. Insiste en sus declaraciones públicas que su intención es quedarse en la Penya pese a todo lo ocurrido anteriormente a lo que Villacampa, dejando las cosas claras, responde que nunca volverá a vestir de verdinegro. De este modo al jugador sólo le queda la opción de un Barça hasta el momento sospechosamente muy callado, pero que sin embargo ya había preparado su estrategia con Ricky (con el que tenían un trato desde semanas antes). Con la situación de cara, el club azulgrana realiza una oferta muy inferior a la del Madrid sabiéndose única opción para el jugador y en vistas del deseo de la directiva de la Penya de librarse de él. El plan de Ricky y el Barça parecía funcionar.

Villacampa, como buen indignado, no tenía intención de rendirse en su pulso y, manteniendo su amenaza de dejar en el banco a Rubio en respuesta las declaraciones de este en las que decía que quería quedarse (sic), rechaza la oferta sin llegar a reunirse con los directivos blaugrana por considerarla ridícula. De este modo entramos en una negociación en la que los medios culés (Sport y Mundo Deportivo) se dedican a presionar (llegan a dar por hecho el fichaje del jugador en repetidas ocasiones) pero en la que ambas directivas se mantienen fuertes alargando la situación mientras las aficiones se enfrentan. La situación entre jugador y club se hace insostenible y fuera de micrófonos las declaraciones de unos y otros son durísimas (Marc, en un error de pardillo, incluso se une a un grupo de facebook que pide la dimisión de Villacampa).

Así llegamos a la traca final, el Barça ofrece 3,7 millones de euros más IVA satisfaciendo las exigencias de la directiva del Joventut a lo que responde Minnesota en un desesperado intento por hacerse con el jugador con 3,4 millones. Es entonces cuando llega la jugada maestra de Villacampa aceptando ambas ofertas y dejando así a Ricky en la tesitura de tener que elegir. Digo jugada maestra porque de este modo si elegía a los Wolves, el dinero que perdía lo compensaba con la satisfacción de una masa social que no lo vería con la camiseta del eterno rival y si elegía el Barça, quedaba en evidencia que sus declaraciones anteriores habían sido mentira y respaldaba la posición del club.

En contra de su "sueño de toda la vida", finalmente Ricky jugará el año que viene en el Barça. Realmente no voy a entrar en valorar quien ha salido ganando (a priori parece que todos), pero sí creo que si las cosas se hubiesen hecho bien (sin declaraciones absurdas en los medios, teniendo paciencia, llegando a un acuerdo en privado…), la imagen de Ricky Rubio no habría salido tan dañada a ojos de los aficionados de la Penya y en menor medida, de muchos otros hartos del culebrón y de los caprichos de un niño y un entorno que cambio la unidad familiar y el cariño y protección de su club de toda la vida, por un dinero que tarde o temprano habría llegado en cantidades que la mayoría sólo podemos imaginar.

Seguramente al segundo partido la gran mayoría olvidará estos hechos pero ni los aficionados de la Penya ni yo volveremos a ver igual a nuestro niño prodigio. Esta es MI VERDAD, ahora le toca a Ricky contar la suya. Mucho me temo que nunca la sabremos.

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