13.10.09

Desescrutando los caminos del señor


Es por todos conocida la expresión “los caminos del señor son inescrutables” tan manida para eximir de responsabilidad ante cualquier injusticia o barbarie a Dios por sus seguidores. Yo, desde mi punto de vista científico, me niego a creer que exista algo que no pueda ser escrutado así que por un momento aceptaré la posibilidad de la existencia de Dios para, de este modo, intentar comprender su comportamiento.

Lo primero es establecer una base a partir de la cual realizar el retrato del sumo creador. Hablamos de un ser sin limitaciones espaciales ni temporales, eterno y con una visión tan global de la existencia que el concepto tiempo tal y como lo conocemos posiblemente le sea absurdo. Alguien que mira la existencia en su globalidad, capaz de ver tanto el ballet estelar, la lenta creación de las montañas, el invisible flujo de energías o las microscópicas reacciones moleculares. Capaz de crear y destruir a su antojo, de generar vida o de cambiar las leyes físicas.
Partiendo de esta base, no es difícil pensar que somos muy atrevidos en pensar que nuestra existencia le puede importar lo más mínimo. En la inmensidad del universo y la eternidad temporal, la civilización es una nimia anécdota, una mota de aire en el viento o un grano de sal diluido en el océano. Que un huracán destroce una ciudad, mate miles de personas y deje a otras tantas en condiciones precarias no creo que le deba parecer más trágico que cuando alguien pisa un hormiguero. Las relaciones humanas tendrían para Él la misma importancia que las uniones moleculares de una hoja de papel que rompemos sin ningún atisbo de pena.

Al fin y al cabo, los seres humanos pecamos de egocentrismo. Nos creemos más importantes que las moscas, que los glaciares o que las galaxias. Pensamos que nuestro camino al trabajo debe resultarle más trascendente que la órbita de un planeta y que la vida humana es más milagrosa que las reacciones que se dan en la superficie del sol.

Es por todo esto que yo, de creer en dios, lo vería como alguien que pasa su vista sobre la tierra sin perder ni un segundo en observarla, para el que la vida no tiene más importancia o complejidad que realizar una pajarita de papel y para el que la extinción humana rápidamente sería solucionada con un simple soplido. He llegado a comprender que no se le puede culpar de cruel, de insensible o de sádico, ya que lo único que un ser tan insignificante como nosotros puede despertar en el Todopoderoso es indiferencia.

Espero que todo aquel que cree en un ser superior se planteé esto antes de preguntarse porque ha perdido a su padre con lo bueno que era, porque su novia le ha dejado o porque los niños mueren de hambre, al fin y al cabo, no es difícil comprender porque a Dios le importamos una mierda.

2 comentarios :

  1. Enhorabuena por tu artículo... Me he tomado la libertad de publicarlo en mi muro en Facebook, dando al final tu nombre y el del blog. Si te molesta, no tienes más que decírmelo, lo retiraré de inmediato. Gracias.

    (David Ruiz)

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  2. Por supuesto no hay ningún problema. No hago esto con más interés que alimentar mi propio ego y contra a más gente le llegue mejor.

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