
En época de crisis, es imposible no acabar quemado por un motivo u otro con uno de los grandes problemas que tiene la sociedad actual: Los bancos. Pero si bien puede parecer que mi indignación viene de las ayudas públicas que se han dado a unas empresas culpables en primera instancia de la crisis y cuyos beneficios siguen siendo sonrojantes, yo quiero hacer referencia a un caso particular: Mi relación con la Caja de Ahorros de Navarra y Monte de Piedad.
