26.3.10

La Banca Cívica


En época de crisis, es imposible no acabar quemado por un motivo u otro con uno de los grandes problemas que tiene la sociedad actual: Los bancos. Pero si bien puede parecer que mi indignación viene de las ayudas públicas que se han dado a unas empresas culpables en primera instancia de la crisis y cuyos beneficios siguen siendo sonrojantes, yo quiero hacer referencia a un caso particular: Mi relación con la Caja de Ahorros de Navarra y Monte de Piedad.

Por poneros en antecedentes, TODA mi familia y yo somos clientes de esta entidad desde que mi abuela decidió sacar su dinero del colchón (aprox.). Estamos hablando del orden de 10 clientes que si bien no somos ricos (gran injusticia que podéis subsanar con donaciones), si nos hemos mostrado siempre solventes y económicamente activos. Resumiendo, que la CAN ha ganado un buen montón de pasta a nuestra costa.

Digamos que hasta el momento de lo que voy a relatar, no estaba del todo contento con el trato que me daba la caja en cuestión, pero para lo que lo utilizaba me resultaba suficientemente útil por lo que no tenía en mente el cambio de entidad. Hasta que necesite un aval para el alquiler de un piso. Para el que no lo sepa, un aval no es más que un seguro que tengo que pagar y que cubre hasta un año de alquiler en caso de que yo no abone las mensualidades a mi casera.

Por supuesto tuve que ir a la oficina central, ya que a algún lumbreras se le ocurrió que el mejor momento para tener abiertas las sucursales son esos en los que la mayoría trabajamos y no podemos acudir y era la única que atendía al público en sábado. Ni que decir que no tengo la exclusividad del horario de trabajo matutino, con lo que la oficina estaba hasta los topes y me llevo un buen rato (mientras me ofrecían calendarios eso sí) que me tocará mi turno. Hasta aquí lo ocurrido se puede calificar como incomodidad o molestia, pero hace que entendáis que no llegue al punto de atención precisamente con una sonrisa en la cara. El caso es que, tras explicarles mi caso, me piden para el aval los siguientes requisitos:

El contrato laboral; algo lógico ya que si van a cubrir mis pagos deben asegurarse de que tendré con que hacerlos.

Las últimas 4 nóminas; poniendo en duda la importancia de lo que haya cobrado anteriormente se puede comprender para demostrar que tengo un sueldo periódico.

La última declaración de la renta; normal, es importante saber para determinar si voy a pagar en el futuro descubrir si hace un año cobraba. Bueno, en realidad no es ni medio normal.

La vida laboral; tócate los cojones Mari Loles. Como si lo que hubiera cotizado en mi vida tuviera algo que ver con lo que pagaré en el siguiente año.

Todo esto con el agravante de que TODAS, absolutamente TODAS las nominas de mi vida las he cobrado en ese banco. Toda mi puta vida laboral la deberían conocer al dedillo sin necesidad de pedirme tantas historias. Como resultado de esto, decidí pedir el aval en otra entidad bancaria que me lo dio solamente con el contrato como prueba. Lo mismito oiga. Por supuesto, esto hacía que tuviera que domiciliar mi nómina en esta nueva caja, lo que hice lo antes posibles junto al número de cuenta de mis facturas dejando la caja navarra con una cuenta vacía y cero movimientos.

Si bien parecía que había dejado mi relación con la CAN moribunda, no contaba con la capacidad que tenía para asestarme aún un doloroso zarpazo. Un buen día, estando yo feliz leyendo el correo, abro con temor una carta de este depredador económico. En un primer instante descubro que, en un error garrafal, me había dejado una factura sin cambiar de cuenta y que hacía ya tres semanas que me la habían pasado dejando la cuenta en números rojos. En ese momento mi cabreómetro estaba bastante alto ya que considero que tres semanas para avisarte de que estas en números rojos es como poco, excesivo. La cosa no terminaba ahí, ya que el siguiente extracto me informaba de que una semana después la banca que había pasado un recargo de veinte euros. Esto es, habían aprovechado mi despiste para sin avisar, sacarme veinte eurazos con alevosía y nocturnidad. Malditos bastardos.

Eso sí, me consuela pensar que de esos veinte euros darán del orden de una milésima de céntimo a ayudar en grandes causas. Es lo que tiene la banca cívica.

1 comentario :

  1. Pero que bonita es esta banca cívica y como nos lo hace pasar a todos nosotros. Ya no solo estos sino todos se aprovechan de estas nuestras necesidades económicas para sacar beneficio, y robarles la futura carroña al buitre de al lado. Entidades sin alma que buscan el beneficio a toda costa, y el aprovecharse del más débil para sangrar lo que no tienen pero se lo prestan para que lo devuelva multiplicado por 2. A toda esta gente (conociendo que carecen de ánima), a cada uno de ellos, únicamente les dedicaría una frase:
    "Escarba tu ano hasta encontrarte el alma."

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