6.2.15

Podemos ser críticos

Fuente: www.juancarlosmonedero.org
En su afán de buscar trapos sucios entre los miembros de Podemos y tras mucha noticia sin verdadero calado que sólo servía para fortalecer la imagen de los podemitas como enemigos del sistema, por fin han encontrado un chanchullo. Como ya se sabía, Juan Carlos Monedero realizó un ejercicio de la siempre despreciable ingeniería fiscal cobrando sus emolumentos en los trabajos de asesoría a diferentes gobiernos sudamericanos como sociedad en vez de como persona física. Su declaración complementaria la semana pasada, deja a las claras que dicho ejercicio, además de obviamente inmoral, podía ser constitutivo de delito fiscal.


Estos actos son vergonzosos y no es extraño que generen serias dudas sobre la idoneidad de Monedero para tener un puesto de relevancia como servidor público. Por desgracia es normal que en una organización con muchos miembros no todos ellos tengan un comportamiento intachable y seguramente este caso no sea el último, pero esto no es lo realmente preocupante. Si lo es, sin embargo, la reacción que ha tenido el propio partido y gran parte de sus simpatizantes. Tras leer el bochornoso comunicado emitido por la dirección y seguir durante todo el día las reacciones en las redes sociales, no puedo sino sentir una gran preocupación al ver la actitud que se está teniendo durante la gestión de esta crisis.

Ante el primer gran bache de la organización, existía la posibilidad de darle la vuelta y aprovecharlo para mostrar las pretendidas diferencias entre Podemos y los partidos tradicionales. Una rueda de prensa de Monedero admitiendo su error, disculpándose y presentando su dimisión inmediata podía ser vendido como una muestra de coherencia con el discurso de la formación. Incluso si este no estaba dispuesto a realizar un sacrificio personal en favor del partido, la imagen de Pablo Iglesias explicando que ante estos actos no tiene sitio entre los que pretenden cambiar de rumbo este país y cesando a su amigo habría sido un golpe de efecto muy interesante y favorecedor de cara a los futuros votantes. No olvidemos que gran parte del electorado que Podemos ha atraído se encuentran hartos de ver como los partidos mayoritarios no hacían el esfuerzo necesario por combatir la corrupción en sus filas llegando incluso a ampararlos.

Pero nada de esto se ha dado. Ya sea por orgullo, por ego o por la propia inmoralidad de los responsables, la decisión por la que se ha optado es la de cerrar filas y aquí es donde deberían entrar en juego los simpatizantes y militantes. Pablo Iglesias propugnaba mecanismos de control democráticos para no tener que confiar en la honorabilidad de los dirigentes y se garantizase que estuvieran al servicio de los ciudadanos. Pues bien, es momento de reclamar dichos mecanismos desde las bases. Un electorado crítico que busca un cambio en la forma de hacer política no puede aceptar este tipo de comportamientos por parte de su partido y debería clamar porque se cortasen de raíz. Tras años de crítica ante la masa aborregada que votaba a PP y PSOE fueran cuales fueran sus tropelías, es el momento de desmarcarse de dicha manera de participar en la política. Sin embargo, la reacción ha sido la de mantener antiguos vicios, centrarse en las conspiraciones, caer en el tan manido "y tú más" y vendarse los ojos ante la evidencia.

Quizás sea pronto para hacer una valoración certera de la situación pero no puedo evitar ver dejes de la "antigua política" en todo este asunto y la sensación que tengo es de decepción. Estaba claro que Podemos no iba a cambiar el sistema, la ciudadanía no estamos dispuestos a los sacrificios que esto supone y tampoco es la herramienta adecuada, pero si nos encontramos ante una oportunidad histórica para por lo menos sacar la basura del mismo y vaciar las instituciones de malnacidos. Desaprovechar la misma por el  ego de sus impulsores y la connivencia de la ciudadanía sería una lastima que nuestros hijos tendrán que pagar. Aun estamos a tiempo de ser verdaderamente críticos.

No hay comentarios :

Publicar un comentario