30.12.14

Navidad pagana

Para cualquiera que como yo pasee su militancia atea, no es difícil dar en estas fechas con el comehostias de turno que nos saca a relucir la supuesta incoherencia que supone no creer en el dios católico y celebrar la navidad. No voy a entrar en lo absurdo que es, ya de base, que alguien crea que poner arboles con adornos, hacerse regalos, pegarse comilonas con la familia o emborracharse como pumas tenga lo más mínimo que ver con la religión, pero como tampoco se puede esperar demasiado de gente que es capaz de creer que la biblia es la palabra de un dios omnipotente, en este artículo analizaremos únicamente la relación de la navidad con el dios cristiano.


25 de diciembre

Saturnalia romana
Si bien la iglesia actualmente afirma que el nacimiento de Jesús fue el 25 de diciembre, lo cierto es que su fecha de nacimiento, en caso de que existiera, es un misterio. No fue hasta el siglo IV cuando el Papa Liberio decidió poner esta fecha sin otro objetivo que el de cristianizar la celebración del Sol Invictus. En el antiguo Imperio Romano, desde el 17 al 23 de diciembre, bajo el nombre de Saturnalia, (en honor a el dios de la agricultura Saturno) se celebraba uno de los eventos sociales más importantes del año. En el mismo, los esclavos dejaban de serlo por unos días, se hacían regalos, se decoraban las casas con plantas y velas y se celebraba un gran banquete público. Era época de alegría y desinhibición, con grandes comilonas (a diferencia de la penitencia y ayuno que quiso implantar la iglesia) y visitas a los parientes y amigos.  Al final de dicho festival, el 25 de diciembre, se celebraba el nacimiento del Sol Invictus, personificado en esa época en el dios sol Mitra.


El dios sol

Mitra, con su nimbus
Lo cierto es que el nacimiento del dios sol en el solsticio de invierno es una constante entre las religiones paganas de origen agrícola. En ellas, esa noche se consideraba que se daba la muerte del viejo sol y el posterior renacimiento del niño sol, puesto que se mostraba débil por última vez, antes de ir alargándose el día hasta la llegada de una primavera en la que la vida florecería de nuevo. El Sol, como autoridad y principio generador masculino, se enfrentába a la oscuridad, venciéndola para volver a traer la luz. Este concepto daba pie a los mitos de la fertilidad de muchos lugares del mundo y su representación antropomórfica era un dios principal en muchas culturas: Horus, Adonis, Dionisios, Krisna o el ya mencionado Mitra por poner algunos ejemplos. 

Horus, hijo y sustancia de su padre, era concebido milagrosamente por Osirís tras ser este asesinado por su hermano Seth, para luego resucitar y ascender a los cielos. Era una divinidad casta y relacionada con el juicio, que era mostrada en el solsticio con la imagen de un bebe de cabello dorado y disco solar sobre su cabeza. O Mitra, una divinidad iraní que vencía a la oscuridad, para cargar con los pecados y expiar a la humanidad. Shiva bebió un veneno surgido para causar la muerte del universo, muriendo y resucitando en el proceso. Krisna murió atado a un árbol atravesado por una flecha para después ser restituido a la vida.

Supongo que no es necesario explicar la multitud de paralelismos entre la representación del sol en
Crismón
los cultos paganos y la vida del Jesús-Cristo para caer en la cuenta que la fábula cristiana no es sino una nueva adaptación del mismo mito en el que se creía en las diferentes culturas de la época. Con la aparición de la agricultura, el control de las estaciones y la dependencia de estas era tal, que los dioses dejaron de vivir en la tierra para subir a los cielos y Jesús no es sino otro dios Sol nacido a la semejanza de sus predecesores. De este modo, el descenso al Hades y su vuelta a la vida lleno de vigor no sería sino una representación de los ciclos estacionarios tan esenciales para la agricultura y, por tanto, el sustento de los pueblos. Además, la iglesia no se ha preocupado demasiado de ocultarlo e incluso el crismón que utilizó como símbolo en sus primeros tiempos o el nimbus que envuelve las cabezas de Jesús, Virgen y santos (y que anteriormente envolvieron las de Ra, Apolo o Buda) no son más que representaciones solares.


Belén


El propio nacimiento de Jesús, consta del decorado pagano habitual para el nacimiento de héroes o deidades. La estrella de oriente viene de la adoración a los astros que ya en Egipto relacionaba la aparición de Sirio en una zona del firmamento con el nacimiento de Osiris, en el anuncio del nacimiento de Krisna por un meteoro o en el de Buda por una gran luz en el firmamento. También el mito de los animales adoradores parece venir de la costumbre de mostrar los niños ilegítimos a los animales salvajes como prueba para determinar su divinidad. Si este sobrevivía, la madre conseguía una excusa y el cornudo salvar su dignidad bajo la premisa de que eran hijos de algún dios. Así, en el Belén tenemos a el buey y el asno protegiendo con su calor como la loba hizo con Rómulo y Remo o los bueyes y corderos con el también nacido en un establo dios de la agricultura chino Heu-Tsi.


6 de enero


Antes de fijar el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. los basilidianos ya habían extendido por toda la iglesia de oriente la creencia de que este había nacido el 6 de enero. Esta era la fecha de la epifanía de Osiris, precedida de un duelo por el dios muerto en el solsticio, y se celebraba su aparición y con esta, la conversión del río Nilo en vino como símbolo de las crecidas que daban la vida a la sociedad egipcia. Los romanos tomaron también esta fecha como la de la epifanía de Dionisios, fecha en que en la Isla de Andros manaba vino de la fuente como prueba de la presencia del dios, mientras Isis daba a luz a Harpocrates o el nuevo sol. Del mismo modo esa era la fecha elegida en Alejandria para celebrar el nacimiento de Aion, el eterno, de las entrañas de la Virgen. Con el paso de la fecha de nacimiento de Jesús al 25 de diciembre, pese a mantenerse en esta la celebración de las Bodas de Caná con el milagro de la conversión de agua en vino (otra vez vino el 6 de enero) y del bautismo en las aguas del Jordán, el 6 de enero quedo como la celebración de la fiesta de los magos. Si bien estos sólo se mencionan en un número indeterminado en el tardío evangelio de Mateo, el uso de la palabra magi ya relaciona estos con los sabios de origen persa que adoraban a Mitra. El número se fijo en tres posteriormente al igual que se les dio el titulo de reyes para que cuadrasen con las profecías Judías. Ya entonces las comunidades Sirias y Armenias protestaron por el cambio a una fecha con connotaciones paganas y dicha protesta permanece hoy día entre determinadas sectas como los Testigos de Jehová.

En resumen, es difícil encontrar un sólo elemento en la navidades modernas que no tengan un origen pagano precristiano. Los curas se lo arrebataron al pueblo agrario retorciéndolo en favor de sus beneficios como elemento de control de masas y ahora lloran cuando se les roba a ellos por una religión más poderosa y se usa para el mayor de los disfrutes del dios Merkator, mientras sus sacerdotes obtienen pingues beneficios. Chamanes, curas y empresarios han ido adjudicándose unas fiestas de las que al pueblo sólo nos queda disfrutar como nos salga de nuestro carnal arco del triunfo sin necesidad de escuchar quejas al respecto. Así que cada cual coma, beba, se obsequie o drogue como mejor le plazca.


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