10.12.14

Orbita Laika

El pasado domingo se estrenó en La 2 el talk show Orbita Laika. Presentado por Ángel Martín y con una serie de divulgadores como colaboradores, el programa muestra un formato novedoso en cuanto a su manera de mezclar humor y ciencia con el fin de acercar lo segundo a un público de lo más variado de manera amena y divertida. Un programa dispuesto a quitar a la ciencia el sambenito de aburrida.

El programa, más que para divulgar, está hecho con el objetivo de popularizar la ciencia y despertar la curiosidad de los espectadores. No se trata de enseñar en profundidad complicadas teorías ni de hacer sesudos análisis, sino de llamar la atención de quien antes no se había visto interesado en estos temas y, si es caso, que se informen por otras plataformas más adecuadas para tal fin. Su creador, José A. Pérez lo explica magníficamente en esta charla que ya parecía ser toda una declaración de intenciones. De este modo, lo que a muchos les pudo parecer que era dar contenidos excesivamente básicos, se trataba de un intento de abrir el abanico a el máximo número posible de personas. No me atrevo a aventurar si se acertó o no, pero es importante conocer el objetivo de dicho enfoque.

El problema resultó que estas pequeñas píldoras, endulzadas para su mejor digestión, nos las metieron a toda prisa y sin orden ni concierto en el gaznate. El ritmo resultó alocado, casi mareante, y los temas expuestos por los colaboradores parecían bombardearte sin orden ni concierto. Un ritmo más pausado y quizás algo más de tiempo para colaborador harían el formato más digerible. En este exceso de ritmo, la invitada (en este caso Ana Morgade) parecía estar fuera de lugar. Sólo el presentador Ángel Martín, mejor conocedor del medio, parecía controlar bien los tiempos dándole algo de pausa (esto hizo que casi le perdonará lo cansino que se mostró con el recurso cómico de su propia ignorancia). Un talk show necesita unos tiempos que en este caso no se respetaron.

Se hecho en falta también una mejor realización, especialmente en el momento que los colaboradores hacían sus exposiciones y en los que el apoyo visual de las pantallas quedaba en un oscuro segundo plano. No se debe tener miedo a dejar de sacar a las personas para centrarse en diagramas o fotos, si estás son la base de unas explicaciones a las que les es suficiente el audio. De hecho, los mejores momentos del programa fueron las excelentes animaciones utilizadas para explicar la evolución o la gravedad en el espacio.

En resumen, el programa es una apuesta divertida, amena y muy arriesgada a la que le hace falta pulir una serie de detalles para poder presentar un producto redondo. Espero que estos errores se vayan corrigiendo en los próximos programas ya que un existo de este formato acercaría la ciencia a muchos hogares en los que nunca entra. 





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