
Es sabido por mis allegados que valoro como nadie la hipocresía como virtud en las relaciones humanas, ya que creo que es la base de nuestra felicidad social y sin embargo, me resulta muy chocante esta misma falsedad en cuanto a los principios personales se refiere. Es por esto que los defensores de la fauna consiguen provocar mi ira, ya que es obvio que el ser humano basa parte de su nivel de vida en pisotear y explotar al resto de especies animales. Esto es así desde que abandonamos la edad de piedra y ha ido incrementándose a medida que ha aumentado nuestro bienestar, por mucho que gran cantidad de gente se declare amante de los animales y asegure que los trata bien.

